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Autumnal

Ya todo huele a cansancio,
nos cernió un adiós de pies a rastras
que quedó aguardando algún gesto
en un callejón sin salida.

Nuestras voces saben a un atardecer
-que siempre llega-
de colores moribundos.

Siempre llega la noche, amor, siempre llega.

Y con ella se funde el humo del sahumerio que fuimos,
garabatos en la arena de una playa
borrados por olas,
salmos inútiles escritos en el agua,
el final abierto de una película absurda.

Sin embargo, hoy queda un cuadro
de hojas secas empujadas por el viento,
bancos habitados por nadie en las plazas.

Al fin, dichosos los otoños y su pintura
de despedida de flores efímeras.

Canción de devenires misteriosos de los sentimientos.

Pero es preciso continuar viviendo,
peón hastiado avanzando una casilla
dejando en el cajón las manos heladas
y guardando en la maleta la tibia sangre que
le queda para seguir

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