Nunca he escrito un poema de amor. Salvo a esa orgía silenciosa que entra -A veces- en las noches por mi ventana. Silencio espectral, espejo sucio de nuestras cualidades vanas. Nunca he escrito un poema de amor. Salvo al susurro misterioso de las calles en que transitamos – vos y yo – recolectando flores de jardines vacíos. Nunca he escrito un poema de amor. Salvo a la informe mudez que me arrebata por las noches de palabras muertas, de estatuas vivas. Nunca he escrito un poema de amor. Salvo al eco gemebundo de la primavera, color inerte del cuadro absurdo, materia vana de nuestra equívoca vida. Nunca he escrito un poema de amor. Salvo hoy que quise dibujarte en uno, pero me extravié en el hastío y se me fueron las ganas.