He visto al niño comer de la basura y a la niña mendigar en las esquinas el pan que le negaron las miradas esquivas. Vi al indígena agonizar invisible en las calles del centro ante la indiferencia del democrático y tributable ciudadano paraguayo. Vi a la mujer con rasgos esquizos caminar semidesnuda con las costillas más afuera de la piel que adentro, Vi a los adolescentes quemar sus sueños en una piedra con colchón de cenizas de cigarrillos sobre una lata de cerveza. Vi todo esto y sé que todos lo ven a diario. Pero cuando uno de estos chicos decide romper el vidrio de un auto para robar algo de la vida robada a ellos por este país de mierda, todos claman por sus muertes, piden más cárceles, menos libertades para todos . Permítanme presentarles: son las fallas de este sistema, son las hijas e hijos de un mundo desigual que nadie piensa ...