Algunas veces encontrar un lugar para beber es un deporte extremo Pasar las lomiterias y su festival de aceite La bocina ansiosa de un vehículo esperando el pedido y la bodega frente a la iglesia llena de tercer tiempo Rudos varones de fútbol barrial con sus Millers negras de litro y música mala popular (como todo lo popular) Agua potable vomitada por un caño olvidado por el estado y la sed que aprieta en las ganas de envenenarme Hasta que llego a la bodega Tortón ubicada en una calle destrozada de Barrio San Pablo Me pago dos cervezas para olvidar las cuentas que aprietan el cuello y escupo a horizontes invisibles En la vereda rastros de un asado extinto y un perro cuya profesión es tantear las sobras Sonidos de alarmas a lo lejos, una patrullera que pasa y un par de tiros cercanos amenizan los tragos San Pablo es un valle de muertos con un aire que sofoca Un cementerio urbano con cadáveres que salen de sus tumbas en vehículos pagados en cuotas y bi...