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Cumulonimbus


La muerte es un día que nace.
Bajo por las escaleras
como descendiendo al infierno.

Ya la mañana oscuramente soleada
es ley en las calles,
en las paredes,
las esquinas,
en el caminar de las personas
rumbo al trabajo o lo que sea.
Salgo a la calle incómodo,
una sensación de error universal
se me atoró entre los dientes.
Los pasos me duelen como una pecera.
Hay un paréntesis entre las cosas,
puntos suspensivos latiendo en el aire,
post datas nauseabundos
agitándose entre las hojas.
Hoy no hay nada.
La certeza es una burbuja que revienta.
La vida es un harapo con el que tejieron
el telón que va caer.
Mientras tanto me distraigo caminando
atendiendo para no pisar
las baldosas negras de las veredas.

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